Pitón Bola

( Python regius ) La pitón bola o pitón real es una serpiente constrictora, endémica de África. Recibe su nombre por su método de defensa; que consiste en enrollarse en sí misma y esconder su cabeza y cuello entre su cuerpo, en forma de “bola”.

Su comportamiento es tranquilo y por esta razón es codiciada como mascota. En la actualidad se encuentra amenazada, por el comercio internacional de mascotas exóticas y la caza por su piel y carne.

Características

Pitón Bola

La pitón bola es negra o marrón oscura, con manchas claras en la espalda y sus lados. Su vientre es de un color crema o blanco y está salpicado, por algunas manchas de color oscuro.

Aunque este es su color y patrón común. Su apariencia puede variar, gracias a la cría selectiva de la industria de mascotas.

Esta es la especie de pitón más pequeña en África. Su cuerpo es robusto y fuerte, su cabeza es relativamente pequeña y su cuerpo es suave al tacto. Pueden medir hasta 182 centímetros de largo y pesar entre 1 y 2 kilos. Siendo las hembras más grandes y más pesadas que los machos.

Ambos sexos tienen espolones pélvicos en sus cuerpos. Los del macho suelen ser de mayor tamaño y suelen utilizarlo, para agarrar a las hembras en el momento de reproducirse.

Pitón bola Hábitat

Pitón Real

Están distribuidas desde el África subsahariana, hasta el centro del continente. Su territorio abarca alrededor de 18 países africanos entre los que se encuentran: Camerún, costa de marfil, Uganda y Sierra Leona.

Las pitones  bola o pitones reales prefieren vivir en pastizales, praderas y zonas con poco bosque. Aunque se pueden adaptar a casi, cualquier tipo de entorno.

Debido a su adaptabilidad, España la a catalogada como una especie invasora y está prohibido el comercio, tráfico y el transporte de la misma. A pesar de no representar un peligro inminente, para las especies endémicas de la nación.

Dieta de la Pitón Real

pitón real

Su dieta está compuesta principalmente por aves y pequeños mamíferos como roedores y musarañas. Los jóvenes y los machos cazan principalmente aves. Mientras que las hembras se alimentan de mamíferos pequeños, generalmente roedores.

Comportamiento

Son serpientes solitarias de hábitos nocturnos. Los machos pasan su tiempo tanto en tierra, como en los árboles. Mientras que las hembras, pasan la mayor parte de su vida en el suelo.

En las épocas de verano la pitón real, busca refugio en madrigueras abandonadas de mamíferos, donde se resguarda de las altas temperaturas.

Son conocidas principalmente por enrollarse en forma de bola, cuando se siente amenazada. Este método, da prioridad a proteger la cabeza y el cuello, sobre las otras partes del cuerpo.

Reproducción Pitón bola

Para saber el sexo de un ejemplar se mira el tamaño; porque las hembras son más grandes que los machos y los espolones ubicados en la cloaca. El de los machos están más desarrollados, que el de las hembras.

Son serpientes ovíparas que ponen entre 3 a 11 huevos, de un buen tamaño. Incuban sus huevos bajo tierra, con frecuencia en madrigueras abandonadas y eclosionan al pasar entre 55 y 60 días.

Las crías hembras alcanzan la madures sexual entre los 20 y 36 meses de edad, con un peso entre 800 y 1.200 gramos. Mientras que los machos solo tardan entre 11 y 18 meses y con un peso igual o superior a 600 gramos.

La edad y el peso de cada ejemplar; determina si el individuo es maduro sexualmente y la capacidad que tiene para reproducirse.

Cautiverio

Los individuos que viven en la naturaleza, tienen dificultades para adaptarse a una vida en cautiverio. En ocasiones pueden dejar de comer y terminar muriendo; además pueden portar parásitos peligrosos para las personas.

Por esta razón la crianza de la pitón bola, es cada vez más frecuente; sin embargo cuesta más dinero. Aunque la crianza va en aumento; al ser más costoso, muchos comerciantes siguen comprando individuos salvajes. Cada año, miles de individuos son exportados desde África Occidental; lo que daña el equilibrio en el medio ambiente.

Pitón bola

En cautiverio son alimentadas con ratones, ratas, pollos y codornices. Las presas se entregan normalmente muertas; porque si están vivas, pueden herir a la serpiente y hasta causarle la muerte.

Pueden vivir durante mucho tiempo en cautiverio; el récord lo tiene un ejemplar de 62 años que vivió en un zoológico.

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